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Fiesta de La Santa Cruz en Zinacantán

Del perfume de la Flor de Mayo por la mañana, al aroma a tamales de la tarde, la esencia de la hoja de plátano y hoja de milpa que revisten esta comida de Dioses hacen que la nariz cosquillee tanto como para que después sea imposible resistirse a un par o quizá 4 o más tamalitos. Zinacantán, pueblo indígena construido en un valle formado por sagradas montañas en donde descansan los Dioses Ancestrales protectores del Chanul, animal que según la creencia prehispánica comparte el alma con los miembros de la comunidad, según los relatos cuando nace una persona también nace un animal, el cual se convierte en su protector y guía, cuando la persona muere también lo hace su Chanul. El nombre de este místico pueblo tzotzil es de origen náhuatl, los Mexicas que llegaban a la región la nombraban “Tzinacantlan” lo cual significa lugar de los murciélagos. La creencia religiosa de los Zinacantecos reside principalmente en la mezcla de creencias prehispánicas y la influencia de los españoles. De aquí parto para platicarte sobre la Fiesta de la Santa Cruz. Cada mes de mayo, el pueblo de Zinacantán celebra su tradicional festividad, “La Fiesta de la Santa Cruz”, inscrita en la cadena de rituales que se conocen como k'in kruz, celebraciones que se rigen por el calendario solar, los rituales que se llevan a cabo distinguen dos periodos, la época de lluvia y la de temporada de seca, orientados y relacionados con el agua y con la tierra. En la fiesta se levantan a lo largo y ancho del pueblo cruces adornadas con flor de mayo, mismas que sirven como santuario de diversas deidades de la naturaleza, es por eso que los pozos, las cuevas, los manantiales, las montañas, piedras, desfiladeros, árboles, etc., son sagrados para el pueblo de Zinacantán, y es precisamente en estos sitios en donde se colocan las cruces que dan nombre a esta festividad.

Cruces de Zinacantán
Cruces de Zinacantán

Las cruces son de distintos tamaños y colores, en el centro se les dibujan flores plateadas, son llevados al cerro de la Santa Cruz por las autoridades acompañados del sonido de cohetes y música tradicional que amenizan el momento, cuando son colocadas los Zinacantecos realizan rituales con inciensos, velas y alcohol dedicados al Dios de la “Tierra” en agradecimiento por la fertilidad de la tierra y los pozos que se les permite usar, además, es una plegaría para que no les falte lluvia. Después de los ritos y ofrendas a la deidad, listos están los tamales, el pozol de cacao y el pozol blanco, sin duda una combinación llena de tradición gastronómica, este acto no puede terminar de mejor manera que degustando tan suculento menú. Chiapas tienes mil historias que deben ser contadas, pero sobre todo que deben ser vividas y definitivamente no hay nada mejor en la vida que tomar una maleta, abordar un vuelo o autobús y salir a descubrir momentos fantásticos que compartir.

Zinacantán de Fiesta
Zinacantán de Fiesta

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